Un pollo, tres comidas: qué hacer con lo que sobra
Del pollo del domingo sale comida para dos días más. Lo único que hay que hacer bien es guardarlo, y eso se hace en caliente.
Primero, guárdalo bien
El error es meter el pollo entero en la nevera tal cual, con el hueso dentro. Al día siguiente la carne pegada al hueso sabe rara y la piel está gomosa.
Lo que funciona: desmigarlo en cuanto se haya templado, quitarle los huesos, y guardar la carne en un recipiente cerrado con un poco de su propio jugo por encima. Así aguanta tres días perfecta y no se seca. Los huesos no se tiran, que al final volvemos a ellos.
1 · El bocadillo
Pan de verdad, con corteza. Se unta la miga con un poco de la grasa del asado, que es donde está el sabor, y encima la carne desmigada. Con eso solo ya está bueno.
Si quieres rizarlo: un par de tiras de pimiento rojo asado, o tomate en rodajas con sal y un hilo de aceite. Nada de salsas envasadas, que tapan el pollo.
2 · La ensalada
La del día siguiente, cuando ya nadie quiere pollo caliente. Lechuga, tomate, cebolleta, aceitunas y la carne por encima. Aceite, vinagre y sal.
Queda mejor si sacas el pollo de la nevera un rato antes: muy frío no sabe a nada.
3 · Las croquetas
Esta es la que más se agradece y la que más pereza da, así que va con atajo. Una bechamel espesa, del doble de harina de lo normal, y dentro el pollo picado muy fino. Se extiende en una fuente, se tapa a piel con film y a la nevera hasta el día siguiente.
Frío se maneja. Se hacen las bolas, huevo, pan rallado y a freír en aceite bien caliente y poca cantidad cada vez. Si la masa no ha reposado, se deshacen en la sartén: no hay manera de saltarse ese paso.
Y con los huesos, caldo
La carcasa, un puerro, una zanahoria y agua que lo cubra. Cuarenta minutos a fuego suave y tienes un caldo que no se parece en nada a los de brick. Se congela bien en tarros pequeños.